Singapur, el capitalismo y la democracia

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En política, cuando hablamos de procesos democratizadores siempre tiene un rol importante el aperturismo económico. Tendemos a pensar que la adhesión al libre mercado y la aceptación del capitalismo lleva a un pacífico proceso de democratización. Hay quien pone en relación la apertura económica con la democracia. Es decir, un régimen democrático favorece el desarrollo del capitalismo (y viceversa). Teniendo en cuenta que vivimos en países que son democracias capitalistas (regímenes demoliberales), es normal vincular una cosa con la otra. Incluso es comprensible que el triunfo del capitalismo sobre el socialismo nos hiciera pensar, como lo hicieron algunos ilusos, que habíamos llegado al fin de la Historia. Pero, hay ejemplos que nos hacen dudar de esta relación directa entre apertura económica y apertura política. No hablaremos del claro ejemplo de Pinochet, donde el capitalismo neoliberal se impone con un Golpe de Estado sanguinario y una férrea dictadura. Tampoco hablaremos del caso chino, en el que la apertura económica no ha traído aparejada una democratización política de sus sistema. El ejemplo que pondremos es otro y creo que es muy interesante, además de actual: Singapur.

Asamblea del Partido Comunista de China
Asamblea del Partido Comunista de China

Este post no quiere sentar cátedra de Singapur (no somos expertos en la materia), simplemente presentar su caso para plantear el siguiente debate: ¿Son inseparables el capitalismo y la democracia? Si alguien puede aportar más información sobre Singapur o matizar algo que aquí se diga, está plenamente invitado a hacerlo (es más, nos ayudaría mucho).

Singapur, ejemplo del liberalismo

Bandera de Singapur
Bandera de Singapur

En 1962 Singapur era un país pobre y devastado por la ocupación japonesa, cuando se independizó tras la II Guerra Mundial. Singapur era también una nación poco habitada y sin recursos naturales. El reto al que se enfrentaba era tremendo, más aún cuando (por conflictos étnicos y culturales) Malasia decidió no admitirlo en su federación y obligó al pequeño país asiático a independizarse. Lo curioso de Singapur es que, en vez de apostar por la Industrialización por Sustitución de Importaciones, tan popular en América Latina y en otros países en vías de desarrollo, optó por un modelo alternativo no basado en el proteccionismo sino en la apertura al mercado global. En esa apertura se fijan sobre todo los liberales para exaltar su modelo y ponerlo como ejemplo, algunos incluso frente a España. Sin embargo, yendo más allá de las apariencias, podemos ver que Singapur está muy lejos de ser un paraíso liberal en el que el Estado no existe.

Para comprender esto presentaremos tres temas fundamentales: uno es el gran líder autócrata que ha dirigido a la sociedad de Singapur estos años, otro el rol que tiene el Estado y finalizaremos presentando a Singapur como un sistema híbrido (autoritario) alternativo a las democracias capitales occidentales.

El padre de la patria

Singapur no es el resultado de un pacto libre firmado entre individuos que actúan sin ninguna intervención de ningún tipo. Es el resultado de un gobierno fuerte, con pocos límites, que estuvo dirigido desde su independencia hasta hace muy pocos años por Lee Kuan Yew, considerado padre de la patria. Este hombre, mediante su partido (el Partido de Acción Popular), dirigió el destino del país como jefe de gobierno desde 1959 hasta 1990. Después de dejar el gobierno siguió ejerciendo influencia hasta 2013. Murió en 2015 y actualmente gobierna su hijo (sí, una dinastía norcoreana capitalista). Bajo su mandato, Singapur rompió con la federación malaya y se independizó. También dio el paso de ser una economía pobre a convertirse en uno de los países pioneros. Si la gente quiere pensar en Singapur como el resultado del libre mercado puede hacerlo, pero no entenderá nada si no pone la lupa en Lee Kuan Yew y su partido político.

Padre de la Patría: Lee Kwan Yew
Padre de la Patría: Lee Kwan Yew

Durante su gobierno se exaltaron los valores asiáticos. Él nunca se vio como un simple representante popular (como en una democracia tradicional), sino como una persona que vela por esos valores. Rechazaba la democracia occidental como modelo de desarrollo para Asia Oriental. No podemos entender el gobierno de Singapur en base al liberalismo Europeo y menos aún desde la óptica anarcocapitalista. Es otro punto que tiene que ver principalmente con las formas autoritarias y paternalistas de gobierno; más fácil de entender si nos ponemos con los ojos de Asia Oriental. El Estado y el gobierno como defensores de los valores asiáticos y del orden para hacer de Singapur un país disciplinado, todo en la línea de un proyecto colectivo de empresa-estado que busca el progreso del país (y a ello se somete a los individuos).

El papel del Estado dentro de Singapur

Los liberales ven en Singapur el ejemplo de la convivencia pacífica con un mercado libre en el que el gobierno (o la “casta política”) no representa ningún obstáculo para su funcionamiento. Sabemos que tal cosa no es verdad, en Singapur el papel del Estado es fundamental, así como el rol que tiene el gobierno. No os dejéis engañar, en el capitalismo más liberal el Estado también interviene. Sin embargo lo hace de menara diferente a la del modelo socialdemócrata o con una economía centralizada de tipo comunista.

Ciertamente el Estado no se entromete en la actividad económica, no tiene un gran gasto público ni tampoco intenta conseguir muchos ingresos vía impuestos. Es verdad que Singapur es concebida por su gobierno como una ciudad-empresa más que como una ciudad-estado. Una ciudad que ante todo necesita las inversiones y los capitales para desarrollar su sistema. El estado existe pero se dedica a hacer la ciudad más atractiva a la inversión y a la atracción de empresas. El Estado colabora con el sector privado para desarrollar los sectores estratégicos y busca crear un marco jurídico que ofrezca garantías.  El Estado, no los ciudadanos, es el que se encarga de hacer eso.

Podemos señalar políticas concretas que realiza el gobierno de Singapur y que son intromisiones claras del Estado en la vida pública. Por un lado, la tremenda regulación que tiene el tráfico y la buena red de transporte público con la que cuenta. Sin esa intervención clara sería difícil que un país con tanta densidad de población tuviese un tráfico tan fluido. Por otro la obligación que todo ciudadano tiene de ingresar una cuarta parte de sus ganancias a un Plan de Ahorro Nacional gestionado por el Estado que se destina a financiar las jubilaciones, la educación, la sanidad y las inversiones estatales (los ciudadanos son obligados a ser inversores de la ciudad-empresa).

Singapur no es una ciudad libre sin gobierno, es un sistema político híbrido con un gobierno autoritario. El sistema penal es muy duro y la oposición al gobierno sufre censura política. Es un país abierto al libre mercado, no un paraíso de libertades civiles. Es el paraíso de las prohibiciones absurdas como la de mascar chicle. Esta última es la más popular (aunque tengo entendido que la norma fue suavizada), pero hay otras más absurdas todavía, como la prohibición de andar desnudo por tu casa. El Estado vela por la corrección política de sus ciudadanos mediante la censura para hacer más viable la convivencia de personas de diferentes culturas (europeos, asiáticos, malayos, etc.). El castigo físico sigue vigente en el país, se les azota y se les fustiga, posiblemente de los pocos países del mundo en el que el código penal contempla los azotes como castigo al vandalismo.

El paraíso de Singapur no se ha construido con la libre participación, sino con el dirigismo social, político y económico del gobierno. El autoritarismo del sistema político híbrido que domina el país no es algo que entra en contradicción con su apertura al mercado global y su práctica del capitalismo, sino que es la forma política en la que se ha gestionado esa práctica económica. Sin esa política autoritaria es imposible entender el paraíso capitalista de Singapur. Una contradicción enorme, pero interesante.

Sistemas alternativos a la democracia

Normalmente vemos la democracia como EL sistema político y no como un sistema político. Hubo otros antes y habrá otros después, incluso hay quienes piensan que vivimos en la era de la post-democracia. También hay en la actualidad sistemas alternativos a la democracia que no tienen por qué ser dictaduras totalitarias (es algo que se ha trabajado desde la politología). Singapur es un gran ejemplo de lo compleja que es esta cuestión; un sistema capitalista y abierto al mercado global que a su vez tiene un sistema político autoritario. No es un sistema liberal basado en la libre confianza entre las personas, sino que es un sistema basado en el principio hobbesiano de que el hombre es lobo para el hombre, gobernado con un fuerte autoritarismo político que defiende a la población de sí misma y la conduce hacia la estabilidad y el progreso.

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¿Y tú qué piensas? ¿Podemos entender Singapur desde la visión liberal occidental? ¿Crees que es importante que la Historia salga de Occidente y se familiarice con Asia para entender mejor el desarrollo histórico de sus países? ¿Es Singapur un modelo a seguir? ¿El triunfo del capitalismo supuso el fin de la historia? Si la respuesta es no, ¿por qué? Por favor, participad y haced más rico este espacio web.

Para este post hemos usado las siguientes fuentes

¿Es Singapur el país más rico de Asia? (Visual Politik)

Singapur, ¿Una utopía autoritaria? (Visual Politik)

Las famosas multas de Singapur, mitos y realidades (Natalia Ángel)

 

1 Comentario

  1. Buena síntesis del estado de Singapur, Pedro. Enhorabuena. El concepto de estado-empresa con toque paternal creo que primará en buena parte de los que se basan en el capitalismo. Es más, muchas empresas funcionan como estados paralelos a lo que tradicionalmente entendemos como estado. Las condiciones de cada país para ir cayendo en esto son las que determinan su futuro mientras los recursos duren (que no lo hacen).

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